Entro de funcionario

Este año me atrevía a añadir en mis resoluciones lo siguiente:

  1. Preparar las oposiciones que vienen.

También puse otras, con las que he tenido un éxito limitado, pero este era el objetivo primero y primordial. Me licencié en derecho en 2010, y dado mi deseo de colaborar con el interés general, y otras consideraciones más practicas, intenté presentarme a los exámenes del cuerpo de abogados del estado. Estos son los funcionarios que representan al estado ante los tribunales (no como un fiscal, sino defendiendo el interés del estado).

Pasé varios años preparando esos exámenes, y llegué a la conclusión de que no iba a poder. El temario es muy extenso, y las pruebas iniciales son orales con un límite de tiempo muy estricto, requiriendo no sólo que uno sepa el tema de carrerilla, sino soltarlo a toda pastilla.

Después, hice un intento de acceder al cuerpo equivalente regional, y me di cuenta de que la situación era la misma. Entonces opté al grupo A1 del funcionariado regional, que corresponde al grupo de puestos que requieren una licenciatura.

Estos exámenes son más fáciles y no tienen una componente oral, aunque la última prueba requiere leer la exposición de temas ante el tribunal. Los temas son bastante amplios, pero algo menos (unos 140 en lugar de 450). La prueba inicial es un test de respuestas múltiples, seguido de una prueba práctica, y por último exposición de temas.

El día 2 de mayo recibí la noticia de que había aprobado el último examen, y ahora todo lo que tengo que hacer es esperar a que la administración pública siga su cauce. Pronto me integraré al funcionariado, y si hay suerte permaneceré en él de por vida.

El sistema es muy extraño. Recuerdo habérselo descrito a amigos que lo consideraban algo medieval. Se trata de intentar que el acceso al funcionariado sea lo más puramente basado en el mérito, objetivamente evaluable, que sea posible. En este sentido los exámenes hacen mucho por excluir sesgos, aunque la componente puramente memorística no me parece que se relacione muy directamente con el rendimiento en el trabajo (después de todo, en el trabajo se pueden consultar las leyes).

En todo caso, estoy muy contento de haber aprobado, y por mucho que intente evitarlo, en cierta medida orgulloso de ello; aunque no tenía ninguna certeza de que fuera a aprobar. Espero que no me cambie demasiado, y que no olvide todas las circunstancias y situaciones que me han llevado hasta aquí, y que las cosas me habrían podido ir mucho peor (aunque también podrían haber ido mejor).

Después de casi 7 años de graduarme, tengo una cierta paz. Espero que dure.

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